Con una histórica peregrinación y una multitudinaria misa central, la comunidad abrapampeña honró a sus santos patronos, la Virgen del Rosario y San José. El intendente Ariel Machaca encabezó la comitiva oficial en una jornada marcada por la fe y la reflexión.
El pasado 7 de octubre, la ciudad de Abra Pampa vivió una jornada de profunda devoción al celebrar las festividades en honor a la Virgen del Rosario y San José. Las actividades centrales comenzaron con una histórica peregrinación que partió desde el Barrio Luján, congregando a cientos de fieles que recorrieron las calles hasta llegar al atrio de la iglesia local para la misa central.
La ceremonia contó con la destacada participación del intendente municipal, Ariel Machaca, acompañado por su gabinete y los miembros del Concejo Deliberante, encabezados por su presidente, Facundo Machaca, demostrando el acompañamiento institucional a una de las celebraciones más arraigadas en el corazón del pueblo.
La Santa Misa fue presidida por el padre Manuel Amante, durante su homilía, el sacerdote dejó un mensaje contundente y reflexivo bajo el lema principal de la jornada: «Virgen del Rosario, que seamos peregrinos de la paz».
En su alocución, el padre Amante instó a la comunidad a poner en práctica esta premisa a través de tres pilares fundamentales:
1. Salir al encuentro y ser puentes: El sacerdote advirtió sobre el peligro de la indiferencia y la costumbre de eludir las responsabilidades cotidianas tomando «atajos». Hizo un fuerte llamado a no perder la empatía: “Tenemos que ser hombres y mujeres que salen al encuentro del que nos necesita. Implica ser puente; no vale andar en esta vida usando caminos alternativos para evadir situaciones”, reflexionó, invitando a la comunidad a mirar tanto sus raíces como el futuro que desean construir juntos.
2. Superar las grietas y buscar la sanación: En un mensaje de reconciliación social y espiritual, exhortó a los presentes a no vivir con «grietas» en el alma ni en las relaciones diarias. Pidió dejar de lado la soberbia y reconocer las propias debilidades para lograr una verdadera curación interior. “Seamos signos de reconciliación. Todos tenemos nuestras caídas y flaquezas; asumámoslas frente a Dios para no perder la humildad”, destacó el padre, recordando que el orgullo nos impide mirar al prójimo como un verdadero hermano.
3. Sembrar la semilla del bien para ser artesanos de la paz: Finalmente, instó a desterrar actitudes destructivas como el chisme, la envidia, los celos y la bronca, que solo sirven para «atizar el fuego» de los conflictos. En su lugar, propuso cultivar el bien, comparándolo con una semilla que crece en silencio pero que tiene la fuerza de arrancar los problemas de raíz. “Si cumplimos estos consejos seremos verdaderos artesanos y mensajeros de la paz, capaces de volver a construir lo que se había roto”, concluyó.
Las Fiestas Patronales de este año no solo reafirmaron la identidad religiosa y cultural de Abra Pampa, sino que dejaron una hoja de ruta clara para fortalecer la convivencia, la solidaridad y la unión de todos sus habitantes.





