La Municipalidad de Abra Pampa presenta una semblanza histórica sobre el evento cultural y comercial más importante de la Puna argentina. A través del relato de Leo Vilca, nos sumergimos en los orígenes de una tradición que trasciende generaciones.
ABRA PAMPA. – En el corazón de la «Siberia Argentina», la llegada de la Semana Santa no solo representa un tiempo de reflexión religiosa, sino también el despertar de una de las manifestaciones antropológicas más ricas de la región: la Feria de la Pascua. Para comprender su magnitud, la gestión municipal dialogó con Leo Vilca, referente y guardián de la memoria local, quien nos propone un viaje hacia las raíces de nuestra identidad.
El origen: El trueque como lazo de hermandad
Según destaca Vilca, la Feria de la Pascua tiene sus cimientos en el intercambio prehispánico. Antes de las rutas modernas, los habitantes de las altas comunidades descendían con sus caravanas de llamas cargadas de sal, tejidos y carne seca (charqui) para encontrarse con los productores de los valles y quebradas.
«La feria nació de la necesidad de complementar la vida. El trueque no era solo comercio, era una ceremonia de reciprocidad», explica Vilca, subrayando que Abra Pampa se convirtió en el punto neurálgico de este encuentro por su ubicación estratégica.
Evolución y permanencia
Con el paso de las décadas, la feria se transformó. Lo que comenzó como un intercambio de subsistencia evolucionó hacia una gran exposición artesanal y ganadera. Sin embargo, Leo Vilca advierte que, a pesar de la llegada de la tecnología y los nuevos modos de consumo, la esencia se mantiene intacta en los pasillos de la feria:
- Artesanía con identidad: El trabajo en lana de oveja y llama sigue siendo el estandarte de la zona.
- Gastronomía ancestral: Sabores que solo se encuentran en esta época y lugar.
- El reencuentro social: La feria funciona como un imán para los hijos de Abra Pampa que regresan desde distintos puntos del país para honrar sus orígenes.
Un compromiso con el patrimonio
Desde la Municipalidad de Abra Pampa, se busca potenciar este relato histórico para que los jóvenes y turistas comprendan que cada puesto de venta es el resultado de siglos de resistencia cultural.
«Entender nuestra historia, de la mano de personas que la viven con pasión como Leo Vilca, nos permite proyectar una feria que no solo mire al futuro económico, sino que proteja el tesoro intangible de nuestros abuelos», señalaron autoridades municipales.
La invitación queda abierta para toda la provincia y el país: venir a Abra Pampa en Pascua es participar de un capítulo vivo de la historia andina.





