En el marco de los 50 años del Festival del Huancar, el primer cuerpo de danzas que dio vida al escenario abrapampeño se vuelve a reunir. Aquellos jóvenes de 1976 regresan para demostrar que la identidad y el amor por la tierra no conocen el paso del tiempo.
La historia de un pueblo se escribe con sus tradiciones, pero sobre todo, con los nombres de quienes se atrevieron a iniciarlas. Al cumplirse medio siglo del Festival del Huancar, la emoción tiene nombre propio: Cuerpo de Danzas «Nuestra Señora de la Puna».
Un hito en la historia cultural
Hace 50 años, cuando el festival era apenas un sueño gestándose al pie del cerro de arena, un grupo de jóvenes locales decidió que la danza debía ser el lenguaje para honrar a la Puna. Bajo el nombre de su patrona, este cuerpo de baile se convirtió en la columna vertebral de las primeras ediciones.
«En aquel entonces, no solo bailábamos; estábamos fundando un sentimiento. Éramos jóvenes con el deseo ferviente de que Abra Pampa tuviera una voz propia en el mapa cultural de Jujuy», relatan las crónicas que rescatan el origen de esta agrupación.
La importancia de «Nuestra Señora de la Puna» radica en su carácter de pionero. Fue el primer grupo compuesto íntegramente por jóvenes de la zona que, con escasos recursos pero una vocación inquebrantable, profesionalizaron la estampa del Huancar, convirtiendo el baile en un rito de pertenencia.
El reencuentro: Las huellas que no se borran
Recientemente, durante el lanzamiento oficial de esta edición especial de las Bodas de Oro, el aire se llenó de nostalgia y alegría. Varios de los integrantes originales del cuerpo de danzas volvieron a verse las caras, no solo para recordar, sino para hacer lo que mejor saben: bailar.
Con la misma pasión que hace cinco décadas, realizaron una presentación especial que dejó en claro que la memoria del cuerpo es sabia. Este encuentro fue un adelanto de lo que será su participación estelar en la cartelera principal del festival este año.
Un legado que se celebra en el escenario
La presencia de los integrantes originales en el escenario mayor no es solo un acto de nostalgia; es un puente generacional. Para la comunidad de Abra Pampa, ver a los fundadores de su danza es un recordatorio de que el Festival del Huancar nació de la fuerza de su juventud.
Para estas Bodas de Oro, se espera que el cuerpo «Nuestra Señora de la Puna» sea homenajeado como se merece, ocupando el centro de la escena y demostrando que, aunque el viento del norte haya pasado muchas veces, las raíces siguen firmes.





