El Guardián de las Arenas Cantarinas: Homenaje a Horacio “Chébere” Guzmán, el Alma Detrás de nuestras Bodas de Oro

A solo horas de que el Cerro del Huancar abra sus brazos para celebrar su 50° aniversario, rescatamos la voz y la historia de quien soñó este milagro cultural. Una entrevista póstuma nos devuelve la palabra de Horacio Guzmán, el hombre que convirtió un tacho de locro y una pasión por la danza en el festival más emblemático de la Puna.

Existen hombres que no mueren, sino que se transforman en leyenda, mezclándose con el viento y la arena del lugar que tanto amaron. Horacio “Chébere” Guzmán es, sin duda, uno de ellos. En el marco de las Bodas de Oro del Festival del Huancar, la Municipalidad de Abra Pampa rinde un tributo profundo a su memoria, impulsado por el valioso material rescatado por la joven Luciana Bautista.

Una Entrevista que es Tesoro

Poco antes de partir aquel 22 de noviembre de 2022, «Chébere» se sentó frente a la cámara en el corazón mismo del Huancar. Con la humildad de los grandes, desandó el camino de cinco décadas de historia. No sabía que estaba dejando su último gran testamento cultural, un «granito de arena» —como define Luciana— para que las nuevas generaciones entiendan que el Festival es mucho más que baile: es identidad viva.

El Origen de un Gigante: De un Tacho de Locro a la Gloria

Con nostalgia en los ojos, Guzmán recordó cómo en 1977 nació esta locura. Junto a figuras inolvidables como Aldo Víctor Ábalos y la Hermana María Jesús, «Chébere» dio forma a lo que hoy es nuestro orgullo.

Lo que hoy conocemos como la gran movilización al cerro tuvo un inicio casi místico y espontáneo. Guzmán relató con una sonrisa cómo, tras las primeras ediciones en salones del pueblo, la sobra de un tacho de locro y el deseo de «chayar» con los artistas y el pueblo, los llevó a cargar guitarras en un camión municipal hacia la apacheta del cerro. Allí, entre 40 pioneros y el retumbe de las arenas, comenzó la magia que hoy convoca a miles.

Los Mitos y la Magia del Huancar

Para «Chébere», el Huancar no era solo un accidente geográfico; era un ser vivo que «retumbaba como un tambor» cuando el viento soplaba. En la entrevista, nos sumerge en los misterios de las «arenas musicales», relatando experiencias donde los sonidos de quenas y cajas brotaban del cerro mismo en medio de la noche.

Habló del «Tío», de las alucinaciones de los viajeros y de aquel alumno que desapareció en las arenas tras ganar todas las bolillas a sus compañeros. Horacio creía en esa magia, porque él mismo era parte de ella.

Un Legado que Abra Pampa no Olvidará

«Chébere» Guzmán no solo fundó un festival; conformó un cuerpo de danza que llevó el nombre de Abra Pampa a lo más alto de la provincia. Su visión era clara: el Huancar debía ser un polo de turismo y cultura, un lugar donde las arenas, que él consideraba curativas, sanaran el alma de quienes nos visitan.

Cuando las luces del escenario se enciendan para las Bodas de Oro, el eco de su voz volverá a sentirse en cada ráfaga de viento. Horacio «Chébere» Guzmán ya no está físicamente, pero su espíritu camina por la cima del cerro, orgulloso de ver que la semilla que plantó hace 50 años se ha convertido en el bosque dorado más grande de la Puna.

¡Gracias, Maestro Chébere! Tu pueblo te canta y el Huancar, hoy más que nunca, retumba en tu honor.


Basado en la entrevista realizada por Luciana Bautista para su tesis de danzas, grabada el 5 de octubre de 2022 en el Cerro del Huancar.

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