En el marco de los preparativos para la 50° edición del Festival del Huancár, Liria Ana Vega, parte del grupo pionero que dio vida al evento, compartió sus recuerdos, anécdotas y el sueño de ver al festival posicionado a nivel nacional.
La nostalgia y la alegría se entrelazan en la voz de Liria Ana Vega. Al cumplirse medio siglo del festival más emblemático de la Puna, una de sus fundadoras recordó aquellos años de adolescencia donde, junto a un grupo de jóvenes y bajo el impulso de la Madre María Jesús Bregú, nacía lo que hoy es un gigante cultural.
Un inicio marcado por la fe y el esfuerzo
Liria relata que, en una Abra Pampa mucho más pequeña, la iniciativa surgió del complejo de las monjitas. “Querían que los chicos no se vayan por el mal camino y hacíamos cursos de cocina y tejido. Después dijimos: ¿qué podemos hacer? ¡Hagamos un festival!”, recordó con emoción.
Aquellas primeras ediciones estuvieron cargadas de anécdotas que reflejan el sacrificio de los pioneros: desde sacar las frazadas de sus propios padres para armar las camas de los músicos, hasta forrar salones con plásticos y compartir comidas sencillas entre todos para sacar adelante el evento.
Artistas con alma y raíces
La fundadora destacó la calidez de los primeros artistas, mencionando a “Los Changos del Guaiko”, quienes no solo actuaban, sino que compartían la vida del pueblo en asados y cumpleaños. También recordó al pequeño Jorge Gutiérrez, quien con apenas 7 u 8 años fue la “mascota” del grupo y ganó su primera guitarra —más grande que él mismo— en el escenario del salón parroquial.
Un legado para la juventud
Con la sabiduría de sus 66 años, Liria Ana Vega aprovechó la entrevista para enviar un mensaje directo a las nuevas generaciones de abrapampeños: “Pido al pueblo que ame sus raíces. Me gustaría que la juventud valore su pueblo y que este festival lo sigan levantando, porque es el único que perdura”.
Además, expresó su anhelo de que el Festival del Huancár reciba el reconocimiento nacional que merece, destacando el crecimiento cultural de los ballets folclóricos y los copleros de la zona, quienes han llevado el nombre de Abra Pampa a escenarios como Cosquín.
Invitación a las Bodas de Oro
Finalmente, agradeció la gestión del actual Intendente por reunir y reconocer a los fundadores, un gesto que esperaron durante mucho tiempo. Invitó a todo el país, especialmente a los residentes en el sur, a regresar a la «Siberia Argentina» para vivir una edición histórica.
“Soy de Abra Pampa, Capital de la Puna, allá donde nace el carnaval”, concluyó con orgullo, invitando a todos a ser parte de estos 50 años de historia viva.





